Ok

By continuing your visit to this site, you accept the use of cookies. These ensure the smooth running of our services. Learn more.

23/11/2012

Juegos en la Berrueza: El bote-bote

Para poder jugar al bote-bote era preciso encontrar primero un bote alargado, de los de tomate o pimientos. No era sencillo encontrar un bote con lo que estaban muy cotizados. Una vez encontrado se rellenaba de piedras hasta la mitad, luego se "machucaba", se cerraba con una piedra o un martillo por la parte superior.

El más fuerte del grupo lanzaba el bote lo más lejos posible, el que la "pagaba" tenía que recogerlo y dejarlo encima de una piedra o un lugar elegido anteriormente, entre tanto en ese intervalo de tiempo el resto de jugadores se escondían hasta que eran encontrados o divisados por el que la pagaba. Al encontrarlos eran denunciados por medio de esta frase: bote-bote por fulano, al mismo tiempo que se hacía sonar el bote golpeándolo contra el suelo o la piedra.

Los jugadores podían salir del escondite, y librarse si llegaban al bote antes que el que le tocaba pagarla. El último jugador siempre tenía la posibilidad de librar a todos los jugadores que ya habían sido encontrados, si decía la siguiente frase al golpear el bote-bote: bote-bote por mí y por todos mis compañeros.

Carabí-carabá. Este juego normalemtne se practicaba en el frontón o en el pórtico de la iglesia. El grupo de jugadores se colocaba al final del  juego pelota o del pórtico e intentaba ir avanzando, mientras el que le tocaba pagarla se colocaba de cara a la pared con los ojos cerrados y contaba hasta treinta para sí, y cuando acababa decía en alto carabí-carabá a la vez que se daba la vuelta y a los que pillaba moviéndose les hacía volver de nuevo al final del frontón. Cuando alguien llegaba a los tres últimos metros el que la pagaba podía darse la vuelta y decir carabí-carabá cuando le pareciese bien. El juego se acababa cuando alguien tocaba la pared, con lo que la pagaba el que en ese momento estuviese en última posición.

G. L.