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28/09/2026

Cambio climático

Cambio climático. Es una realidad qué el clima ha cambiado. Uno de los meses que más nostalgia me ha dado ha sido siempre septiembre.

Lo recuerdo en la niñez y en la juventud. Se acababa el verano y había que comenzar el colegio. Eran los momentos de dejar el pueblo y hacer la maleta para ir a Estella.
A principios de septiembre el pueblo se quedaba vacío. Los veraneantes se habían ido ya. Nos quedábamos en el pueblo los once de siempre, entre chicos y chicas. Y cada uno teníamos nuestras obligaciones, aunque nos seguíamos juntándonos no era lo mismo que en el verano, donde los que venían tenían todo el día para jugar. Los que venían a veranear eran más que nosotros. Su marcha dejaba el pueblo entristecido.
Además aquellas segundas semanas de agosto y las primeras de septiembre no eran como las de ahora. Ya hacía el 15 de agosto en Nazar el aire llegaba de las peñas o de la zona de Otiñano y los atardeceres ya eran frescos, aunque a los chavales nada nos importaba y seguíamos por la calle hasta bien tarde, aunque ya teníamos que echar mano del jersey. No como en estos tiempos que ni la lluvia, y muy pocas veces el viento aparecen.
Los primeros días de septiembre eran melancólicos, el pueblo se había vaciado... Los alrededores también parecían distintos, las tardes eran tristes, con un sol que había perdido su fuerza, y el viento suave, muy suave; pero fresco nos recordaba que ya nos quedaban muy pocos días para ir al colegio.
No sé los demás, pero para mí dejar el pueblo e ir al colegio era una cuesta arriba muy grande. Dejábamos la libertad del pueblo para encadenarnos a unas normas estrictas y a una disciplina férrea y hasta cierto modo inhumana.
Estos días tristes y grises de septiembre los recuerdo con nostalgia, pues eran los últimos días de libertad para vagar por el pueblo y los alrededores.
El cambio climático ha sido grande. No solo se aprecia en el tiempo. Ahora en agosto muy difícilmente llueve, o sale el viento fuerte. En septiembre todavía sigue calentando el sol de lo lindo y las lluvias siguen sin llegar; pero donde verdaderamente se ve el cambio es en la recogida de los cereales y en la llegada de los frutos.
Cuantos años nos íbamos al colegio hacia el 15 de septiembre y las moras no habían madurado. Con que pena subía hacia la balsa o el camino de Otiñano y todavía las moras estaban rojas. Nos teníamos que marchar del pueblo sin probar las moras, las uvas y los higos. Ahora sin embargo, las moras están para comer a principios de agosto, las uvas buenísimas y maduras para principios de septiembre y los higos acabándose a mediados de septiembre.
Recuerdo aquellos años despidiendo a finales de agosto Alós chicos y chicas que venían a pasar el verano al pueblo.
Cambio climático. Es una realidad qué el clima ha cambiado. Uno de los meses que más nostalgia me ha dado ha sido siempre septiembre.
 

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