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04/05/2012

La rabia

En Nazar según tengo entendido murió un hermano de Serafín Acha de la enfermedad de la rabia. Sería a principios del siglo XX, y parece que como era costumbre en estos casos se le mantenía atado para que no mordiese a ninguna otra persona. Según comentaban no podía soportar ver, ni beber agua. La verdad es que no tengo más que  alguna noción no muy concreta,  que le oí a mi padre y que nunca me atreví a preguntarle más por el respeto que me daba el tema. Ya que tal era la solemnidad con que contaba este infortunio que daba respeto. O tal vez es porque él tampoco sabía mucho más del tema. Tal vez a él también se lo contaron o era muy joven cuando ocurrió tal desgracia.

Curanderos y saludadores se dedicaban a ir de pueblo en pueblo cuando alguien tenía la rabia. Esto claro está no lo he vivido, seguramente sería en el siglo XIX. La rabia fue una enfermedad temida por los habitantes de los pueblos, no existía remedio alguno. La medicina no conoció tratamiento hasta no hace muchos años, y también hoy día solo se puede hacer algo siempre que se ataque antes de que aparezcan los últimos sintomas. Durante  siglos la sociedad fue  eminentemente católica, cristiana, en cada pueblo existían hasta tres o cuatro curas, por muy pequeños que fuesen, sin embargo existían también otras costumbres, o supersticiones que ayudaban a defenderse de los males que acuciaban día a día a los vecinos, a los animales y también a los campos. Tan solo por citar algún ejemplo de esto citaré el agua bendita pasada por la cabeza de San Gregorio, el ramo del domingo de ramos, que se colocaba en las fachadas de las casas, o los eguzkilores colgados de las puertas… Todo lo cual nos evitaban contraer los males que  merodeaban por el pueblo.

La rabia es una enfermedad mortal que ataca al sistema nervioso, y que acaba con la persona que la padece. El cuadro clínico de la rabia en los humanos es espantoso: Empieza con un dolor, una especie de angustia por la zona de la mordedura. Luego, el virus provoca encefalitis, grandes dolores y agresividad que provoca la necesidad de morder, que es el medio por el que se transmite la enfermedad. La saliva es el medio por el que se transmite.  Pasteur probó la vacuna hacia 1880. Pero durante siglos y siglos la mordedura de un perro rabioso siempre llevaba consigo la muerte, con lo que cualquier mordisco de estos animales siempre conllevaba la intranquilidad para los vecinos, por lo que no es extraño la existencia de estos curanderos, saludadores que visitaban nuestros pueblos.

Tal vez pocos lo sepáis, pero en casa de mis abuelos de Azuelo, es decir en la casa de mi madre,  existía un instrumento llamado la risma, que era un hierro con mango de madera y una terminación en equis (en cruz). Se aplicaba este hierro rosiente en la frente  de los perros que podían tener la rabia. Este instrumento y también el acto de aplicar la risma estaba muy unido a la religión, pues era el sacristán (mi abuelo, mis tíos) el que lo guardaba y lo aplicaba a los perros. Hacer la risma consistía en poner el hierro al fuego hasta que estaba rosiente, y luego aplicarlo entre los ojos del animal, a la vez que se recitaban una serie de frases, que me imagino que serían en honor a Santa Quiteria, Santa a la que se invocaba para que acabase con la rabia de los animales. Por lo que he oído a mi madre eran muchos los perros de la comarca que se traían para aplicarle tal suplicio.

El caso es que hoy día no se oye hablar de la rabia, pero sí que en otros tiempos daba un gran de dolor de cabeza a los agricultores y pastores de la zona. Los de Nazar lo tenemos grabado en la mente, ya que debió ocurrir un caso no hace muchos años.

La rabia aparte de los perros también la podía padecer cualquier mamífero, desde las vacas, los gatos, los raposos, ratones; aunque los perros eran los más habituales.

Gerardo Luzuriaga

 

 

 

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