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27/08/2005

La transición vista por un vasco, navarro, de La Berrueza y para más señas de Nazar.

Los años 1975-1980 fueron años importantes en que se llevó a cabo la transición política española. Años difíciles, años de turbulencias, de posicionamiento, especialmente de los partidos que menos se habían comprometido con la ruptura del franquismo. Una vez derrocado el régimen de Franco aparecieron los partidos de siempre, para ahogar a los que verdaderamente lucharon por la caída del régimen fascista. Años difíciles,  pues no en vano se habían vivido 40 años bajo el yugo del régimen franquista.
 
Por citar algún partido de los que desaparecieron citaré al Partido de los Trabajadores, la ORT, la Joven Guardia Roja, la Liga Komunista Revolucionaria, y otros muchos y muchos más...
 
 
Durante estos años se notaba en el ambiente el ansía de cambio, durante estos últimos años del franquismo surgen una gran cantidad de partidos políticos, con especial anhelo de cambio y ruptura con todo lo anterior.
 
La sociedad estaba preparada para un cambio de verdad, que se dejasen atrás la unión  con el pasado; pero el poder económico, político y especialmente el poder militar, el ejército puso las cartas sobre la mesa. Todo estaba atado y bien atado. En estos momentos no se movía ni las hojas de los árboles.
 
Hasta el punto que los partidos mayoritarios de izquierda, el partido socialista y el partido comunista se ven en la necesidad de claudicar de la república, de la autodeterminación... y de otras muchas cosas más. En definitiva tragaron con carros y carretas, con imposiciones impropias de un régimen democrático. Pero como es normal no tragaron por que si, sino que consiguieron acabar con todos los partidos minoritarios que no dieron su brazo a torcer hasta que fueron engullidos por el partido socialista y comunista. Otra bajada de pantalones más, pero eso sí con recompensas.
 
La postura del PNV fue deplorable. Admitió la separación para siempre de lo que podía haber sido una Euskal Herria unida. Le dijo adiós a Navarra. Seguro que pensó que más valía pájaro mano que volando, pero...
 
El cambio histórico de los socialistas navarros fue de libro, dieron la espalda a lo que habían venido defendiendo durante años y años. El plato caliente de lentejas de Madrid era muy goloso como para dejarlo enfriar. Los socialistas navarros Urralburu, Arbeloa... de estar integrados con los socialistas de Gipuzkoa, Araba y Bizkaia buscaron las máximas diferencias... para separarse
 
Así nos lució el pelo a los navarros. Algún día tendremos que recapacitar, ¿cómo es posible que los mayores chanchullos de corrupción política se diesen en Navarra? ¿No será que  en Navarra todo se permitía por las contrapartidas que habían concedido los políticos navarros a Madrid? Favores con favores se pagan.
 
Pero hubo partidos que no dieron su mano a torcer.
 
La transición fue una farsa, se hablaba, se discutía pero no se podía cambiar nada, la iglesia, el ejército, los poderes fácticos impusieron hasta lo más insospechado. Se admite el País Vasco, pero sin el corazón, sin el núcleo del País Vasco, Navarra.
 
Todavía recuerdo los mítines, las palabras de los partidos políticos: “Con el tiempo, con los años conseguiremos unificar Euskal Herria”. No son tiempos para luchar más, algún día tendremos el poder y sin luchar lo conseguiremos.  Como siempre alguno se lo creyó, utopías difíciles de creer. “Lo que mal comienza, difícil puede acabar bien”. “Si quieres conseguir algo, no des demasiadas revueltas, pues seguramente te perderás en el camino”.
 
Está claro que algo hemos conseguido ¿Pero sabéis todo lo que no hemos conseguido? ¿Todo lo que se podía haber logrado y no se ha llegado ni a plantear? Y que cada día que pasa se hace un poquitín más difícil. La transición estaba manejada y controlada.
 
El poder lo tenía todo calculado, admitió no sin tirandez alguna de las reveindicaciones de algunos partidos. Algunos partidos para poder conseguir lo que pedían tenían que hacer méritos y los hicieron. El PCE admitió la monarquía, el PNV la división de los vascos... El partido socialista navarro cambió de postura sobre la vasquidad de Navarra, poco a poco acercándose a Madrid, para separarse totalmente de Gipuzkoa, Araba y Bizkaia.
 
 
Y los que no admitían se quedaban fuera, para poco a poco ir desapareciendo, engullidos por los partidos mayoritarios de seudo izquierda. Hasta el Partido Carlista se tuvo que quedar fuera. No le dejaron presentarse a las elecciones. ¡Menuda democracía!
 
Una decepción, la transición atada y bien atada, los mismos políticos que estaban durante el franquismo siguieron tan campantes gobernando en los mismos lugares. Paciencia, paciencia se repetía una y otra vez, con el paso de los años todo cambiará. Lo que mal comienza difícil se puede enderezar. Los de campo, los agricultores lo sabemos bien. Un árbol mientras es joven se puede domar, se le puede dar la forma que se quiera, ¡Véte a domar un arbol hecho y derecho!
 
Nazartarra
 

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