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15/09/2006

El jabón

Producto casero, hecho en casa. No recuerdo muy bien como se hacía; pero creo recordar que se recogía la grasa animal y con ella se elaboraba el único jabón que se conocía. Un tzozo grande de color blanquecino que se iba cortando en tzozos más pequeños.. Recuerdo muy bien el lugar en que se guardaba, debajo de la fregadera.

Jabón que especialmente, por no decir exclusivamente se usaba para lavar la ropa. No recuerdo que se emplease para el aseo personal, ni tampoco para la limpieza de platos y cubiertos. . No hace mucho leí en no sé qué pueblo, de no sé qué provincia castellana, creo que se trataba de un pueblo de León, que el maestro antes de comenzar la escuela llevaba a todos los alumnos a lavarse con jabón al río.

Creo que en nuestro pueblo, por lo que se refiere a la limpieza no difería mucho. Recuerdo el peinado que nos hacía nuestra madre. Todos los días salíamos de casa bien repeinados y bien mojado el pelo con agua; pero no recuerdo para nada la presencia del jabón. Aunque si que tengo bien grabado su tacto, su textura suave y resbaladiza, y la espuma que las mujeres sacaban en el pozo al realizar la colada.

Hoy, sin embargo se hace imposible citar todas las marcas de jabones, geles que hay en el mercado, cada una con su olor peculiar y elaborados con los productos más insospechados. Todavía recuerdo la primera vez que me lavé con un gel, ni una pastilla de jaboncillo, ni una pastilla de jabón chimbo o lagarto, si no con un gel de un bote verde alargado. Sentí una sensación extraña, agradable, su aroma me encanto.

Pasados ya unos cuantos años, hoy sin embargo, el único jabón que es capaz de sorprenderme es un trozo de jabón casero, y no sólo por los recuerdos que me traen de la juventud, si no especialmente por sus cualidades.

Suave, resbaladizo... ¿No estará el futuro en los productos naturales?

joarkide

Comentarios

Y el azulete para lavar las sábanas..., era curioso cómo se empleaba en el lavadero. Lo cierto es que ese jabón casero hecho con restos de grasas y sosa de cenizas, por ejemplo, era un experimento de química que los egipcios ya sabían hacer y lo bien que funciona. Engrásate las manos, embadúrnatelas con tierra y la de gel y de agua que tendrás que usar para limpiarte. Con el jabón de la abuela en dos pasadas tienes las manos aseadas. El problema es que somos muchos y faltarían cerdos y cenizas para hacer jabón para todo el mundo. Lo ecológico, lo genuino, lo artesanal quedará como tetimonio de unos pocos nostálgicos que se lo puedan pagar.

Anotado por: José Luis | 15/09/2006

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