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09/01/2007

Un castellano

Hoy en Gara ha aparecido una carta al director, que me ha hecho mucha gracia. Se la envían a mi amigo de Mañeru, Jesús Valencia. El autor (si leyera mis escritos) tranquilamente me la podría haber enviado  a mí. Por ello copio la carta, y prometo en la medida de lo posible, de aquí en adelante tenerla en cuenta en mis escritos. Aunque está claro que Molinero no habla de la invasión de 1512. A ver que me comenta Jesús.

La carta dice así: Esto no es nada más que una respuesta a Jesús Valencia, cuyo artículo sobre los ecuatorianos está lleno de verdades, pero le falta una. El Ejército de Castilla que invadió Ecuador estaba infestado de vascos, al fin y al cabo, los vascos estaban mucho antes en Castilla que los mismos castellanos. Si Jesús viajara por Castilla vería que en Burgos hay un pueblo que se llama nada más y nada menos que Vizcaínos..., u otro que se llama nada más y nada menos que Ezquerra, también en Burgos, por no seguir con muchos otros.

¿Y qué decir del carca de San Ignacio de Loyola, guipuzcoano ultra que se partió el pecho por defender la Contrarreforma católica en contra de la reforma protestante precursora de la libertad de conciencia y de muchas otras libertades?

Jesús Valencia lleva razón. Pero que sepa una cosa: el problema de España desde hace mucho tiempo es que Castilla no existe. Cuando desparece Castilla y la corte pasa primero a Valladolid y después a Madrid, Castilla desaparece y no aparece jamás.

Le recomendaría a Jesús que leyera el libro de Anselmo Carretero “Castilla. Orígenes, auge y ocaso de una nacionalidad”, de la editorial mexijacana Porrua, nada sospechosa de imperialismo españolista.

Para defender la libertad, la autodeterminación y la posible independencia del País Vasco, que yo defiendo, no hace falta arremeter contra una Castilla en aquel tiempo más influida por los navegantes vascos que por los castellanos de Burgos, Santander o Soria.

Un abrazo, de cualquier forma, de un castellano al que España se la trae al fresco. Por cierto, el libro de Carretero tuvo más propaganda en el País Vasco que en Madrid, al que la derecha española no puede ni ver.

Libertad y autodeterminación.

Pelayo Molinero

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