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24/10/2007

Gabino (eta V)

22. Florentzio

El sueño de anoche me ha dado qué pensar, amigo Florencio. Te acuerdas de la yegua Patranca, aquella que se nos murió de torzón, de un atracón de hierba. Pues toda la noche me he pasado soñando con ella. A las 8 de la tarde  un grupo de niños, entre los que te encontrabas tú y mis hermanos, fuimos a por los caballos y las yeguas que estaban atadas en el campo. Benito llegó el primero al pueblo con su caballo blanco, pero el segundo fue mi hermano con Patranca.


Florencio no te da tristeza ver como se va cerrando una casa, luego otra, y otra, y así hasta ir quedándonos solos en el pueblo. Una muerte, otra más, la del vecino… cada día me entristezco un poco más.
 
Ha llegado el invierno, el frío se ha metido en nuestros cuerpos. Ni Florencio ni yo nos atrevemos a salir de casa. Las calles están desiertas, no se ve nadie, la lluvia, el viento dan un aspecto triste al paisaje. Estamos en febrero comienza a nevar. Un día, otro y otro. El cielo está gris. Nos hemos quedado atrapados en una red gris-negruzca. Sigue la nevada, nieva copiosamente. Me entretengo viendo los copos moverse de un lado para otro, sin rumbo fijo. Ha blanqueado. Ya llevamos dos días con nieve.
 
Estoy preocupado en casa. De vez en cuando miro por la ventana, me parece que deja de nevar. Miro de nuevo pero no es así la capa blanca va aumentando. El nogal de enfrente se ha cubierto de nieve, el temor se apodera de mí.
 
Después de comer a duras penas logro llegar hasta la casa de Florencio.
 
- Gabino, hoy no he pegado ojo. Me he pasado toda la noche tosiendo. Me ha comentado Florencio nada más llegar a la puerta de su habitación.
- Coge un vaso de vino de la cocina. Uno para ti, y tráeme otro para mi, que tengo oído que un vaso de vino es lo mejor para los pulmones.
- Enciende también la radio, me ha dicho mientras se le resbalaban un par de lágrimas.
No te preocupes, de ésta sales. Y así fue, una semana en la cama y otra sin salir de casa y Florencio le dio la vuelta.
 
Los dos nos hemos propuesto resistir. No hay un solo día que no salgamos de casa. Cuidamos de los huertos, los puerros, las patatas, las berzas… No faltamos ni un solo día al paseo. La cuestión es salir de casa con un pretexto u otro. Hoy nos está costando más que de costumbre hacer el kilómetro y medio. Hemos dominado al viento, hemos realizado ya la mitad del camino. Doscientos metros nos supone un cuarto de hora pasado, pero resistimos. De repente aparecen dos nubes negras por Sorlada. Hoy no nos libra nadie del chaparrón. Nos hemos dado la vuelta, pero ya es inútil. Grandes y redondas gotas nos caen encima. Han pasado cinco minutos y se desata el diluvio terrenal. Nos ha cogido de lleno. Nada más llegar a casa nos cambiamos al lado del fuego. Pero la gripe no nos quita nadie.
 
De allí a dos días llegó la desgracia. Florencio comenzó con un gran catarro. Había cogido la gripe. Aunque toma las boticas la tos no se le va.  Voy todos los días a visitarlo. Hoy nada mas subir las escaleras se ha echado a llorar.
 
Gabino, se acabó, de esta no pasa. Todo me sobra. Esta noche he tenido un sueño, todo el pueblo estaba lleno de babutas con sus crestas vistosas. Nuestro pueblo. Como hace 50 años. Tal como lo dejaste cuando tuviste que huir. ¡Qué alegría, ver a los niños correr por las calles! Calles llenas de animales. ¿Te acuerdas? Claro que lo recuerdo. Pero no te preocupes, todavía tendremos buenas meriendas y buenos momentos para recordar todo esto y muchas más cosas. Ahora lo que tienes que hacer es tranquilizarte y tomar las boticas.
 
Dos días después se puso peor. No había forma de bajar la fiebre. El médico venía todos los días. En el pueblo no quedábamos más que el y yo. Dos meses después a causa de una neumonía expiró. He estado a su lado hasta el último suspiro.
 
Desayuno, ando un poco, como, paseo por la tarde y sin darme cuenta llega de nuevo la noche. Sin hacer nada especial amanece otro día.  Sin darme cuenta está encima otra primavera.  De cuando en cuando,  me acerco aquel lugar hermoso que compartí con Francisca. Me siento al lado del árbol junto a la peña a recordar viejos tiempos, a recordar lo vivido entre los dos.
 
¡Qué tranquilidad, qué paz, qué sosiego! Vivir, disfrutar… Nada más.

23. Azkena

Ni que decir tiene que he leído a gusto los papeles desordenados dejados por el tío Gabino. Aparte de leerlos, los he tratado de traducir, he intentado ser lo más imparcial posible. De todas formas no he entendido la razón por la que  no ha reflejado lo que tantas veces me ha repetido una y otra vez. He echado en falta todo lo relacionado a Francisca, a la situación de las mujeres en el pueblo. Las travesuras y andanzas de su perro, sus aficiones por la política… No pierdo la esperanza de encontrar en algún armario de la casa, algún cuaderno con estas y otras muchas cosas más…

Hoy he decidido darme un paseo por los lugares que más amaba el tío. He tomado  la cuesta hacía Costalera, he cogido la senda por la que acostumbraba a ir a la fuente que tanta nostalgia le traía. La senda está impracticable, llena de maleza. Después de mucho esfuerzo he llegado hasta la fuente. Me he mojado la cara, y he pasado las horas inmerso en los recuerdos.

Gerardo Luzuriaga Sanchez

Comentarios

Bukatu da. Hurrengo errepasorako ia-ia argitaratzeko izango da.

Anotado por: Ebaristo | 25/10/2007

Impresionante la capacidad de escribir y transmitir lo que son o mejor dicho fueron nuestros pequeños pueblos llenos de todo lo que llena la vida: amores, rencores, miedos, valientes y cobardes varios que aunque no llego a reconocer soy capaz de intuir..

Un gran ejercicio de escritura que igual podía dar lugar a algo mayor( si quieres por lizarra seguro que encontrabas editor)..

por otro lado al "faltar" durante tanto tiempo de los barrios interneteros, me ha costado un poco ponerme al día y no quiero quedarme sin decir ,aunque tarde, que de verdad siento lo del Rubio aunque me alegro que lo de Javier solo fuera un susto y algo que poder contar.

En algún sitio está una entrevista "la Antonia" que igual hay que poner por aquí si encuentro el tiempo..... me gustaría pero no puedo comprometerme que el tiempo cada vez me da para menos.... Ya para terminar y por lo que me corresponde(poco, pero bueno) gracias también por poner la entrevista de Ramón en el Diario Vasco...

Agur ta Ondo segi

Anotado por: itxaradia | 27/10/2007

Kaixo. Me alegro que te haya gustado lo que he escrito sobre un pueblo cualquiera de la tierra de Estella. El original lo escribí en euskera por eso en castellano todavía tiene algún párrafo que corregirse, pero poco a poco va tomando forma.

Espero que encuentres la entrevista que le hiciste a la Antonia, una mujer excepcional. Todavía recuerdo el día que fui a la nóvena que se hace a la virgen de Loreto, solamente para recordar como recitaba las oraciones de memoria. Bueno Ofelia, lo dicho esperamos que encuentres los papeles.

Agur, eta laster arte. Ondo izan.

Anotado por: Gerardo | 29/10/2007

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