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01/12/2022

Noviembre

Ayer estuve por el pueblo, un día de esos de invierno, fríos; pero con sol, días para pasear por las calles solitarias, más solitarias que nunca. Nostalgia es lo que se siente cuando llegas a tu pueblo, sin perros por las calles, por lo menos los gatos dan vida. Me encontré con cuatro gatos ya adultos correteando alrededor del pozo. Un día bonito, azul, fresco, las calles solitarias, en muy pocas casas salía humo por las chimeneas, la vez que menos casas tenían el fuego encendido, sin duda, porque en muy pocas casas hay nadie. Pero a pesar de la añoranza de otros tiempos, no sentí tristeza, si no una sensación de tranquilidad, difícil de expresar. Alguien pensará al leer esto que llevo décadas sin pisar las calles del pueblo, no. No haría ni diez días que no había estado, pero no todos los días es igual. Los pueblos se han quedado vacíos, y más que se quedarán. Los inviernos en estos pueblos no son fáciles. Las personas mayores necesitan de unos servicios, especial médicos cercanos, y también de los familiares y por norma general tanto unos como otros los tienen en la ciudad. Ahora se acercan unos días de fiesta, San Francisco Javier (Patrón de Navarra y día del euskera), la Inmaculada, la Constitución y Loreto (Patrona de Nazar), el pueblo cambiará, se llenará de coches y personas. Es bonito disfrutar de la soledad y más de los momentos en que los que vivimos fuera volvemos por unos días al pueblo. Los pueblos han cambiado, y gracias a que varias familias que no tenían nada que ver con el pueblo han comprado y habitan alguna casa,  los pueblos y especialmente este tienen algo de vida y color gracias a ellos.

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