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22/11/2018

Aiegi (2)

A pesar de ser respetuoso con la decisión del pueblo de Aiegi creo que debo hacer unas cuantas consideraciones.

Esta decisión me ha hecho pensar en la situación actual navarra. El haber votado una cosa u otra no cambia mucho la vida del pueblo, ni por haber decidido seguir en la zona no euskaldun, el ambiente va a cambiar en exceso, ni tampoco si se hubiese votado integrarse en la zona mixta el pueblo iba a cambiar de la noche a la mañana. Hoy en día el resultado es más simbólico que real, pues al final lo importante es que la población siga aprendiendo euskera, que hable en las calles, que la lengua vasca se use con naturalidad y sin complejos, más que pertenecer a una zona u otra.

Integrarse en la zona mixta, no supone más que qué las instituciones, (Ayuntamiento, escuela pública, sanidad pública…) den facilidades para que los euskaldunes puedan expresarse en lengua vasca. De ninguna manera obliga a los no euskaldunes a tener que cambiar de hábitos, ni verse obligados a aprender euskera. Simplemente era conceder y facilitar a la población que lo desease de una serie de servicios en euskera. ·

La votación en contra es significativa, y tiene una gran importancia, especialmente ideológica, pues demuestra que existe una parte de la población, la mayoritaria, aunque por muy escasos votos que el euskera lo ven como algo negativo, malo, extraño y perjudicial.

Ante tal hecho me pregunto:

Si ante un tema como este, que en realidad a los vecinos que han votado en contra en lo único que les repercutía es que le iban a llegar algún documento oficial en las dos lenguas, que los rótulos de las calles, de los centros oficiales iban a estar en las dos lenguas navarras han sido capaces de negarse, nos indica que no tienen interés alguno porque el euskera se conserve, que no tienen interés alguno porque sus hijos o nietos lo aprendan, y que les da igual que desaparezca para siempre.

Estoy convencido que alguno de los que han votado a favor de mantener el pueblo en la zona no euskaldun irá diciendo que no tiene nada contra el euskera, que hasta lo ve bien… pero la realidad es la contraria.

¿Cómo el Ayuntamiento ha podido ceder la decisión de este tema a lo que salga en un referendum? Aunque parezca poco democrático, hay temas, aquellos que están relacionados con los derechos de las personas que no se pueden decidir por referendum, pues la parte minoritaria siempre saldría perdiendo. Ejemplos hay miles. Desde mi punto de vista el Ayuntamiento de Aiegi en este caso ha hecho dejación de sus obligaciones, se ha lavado las manos, y ha dejado a una parte de la población sin unos derechos que le correspondían por el capricho de otra parte.

Aiegi ha perdido una buena ocasión para haber respetado las sensibilidad de su población euskaldun o proeuskaldun, de haber fomentado la convivencia entre los que quieren que la lengua vasca se vaya recuperando. No opongo ni una sola coma al resultado, pero sí digo que el pueblo de Aiegi ha perdido una serie de ventajas como puede ser la posibilidad de que sus hijos y nietos reciban una educación bilingüe y tengan las mismas oportunidades de encontrar trabajo que los euskaldunes de otras zonas.

Este pueblo ha perdido la ocasión de haber dejado el tema lingüístico fuera de los parámetros ideológicos y de la política. Algunos, los más politizados por desgracia dicen que las lenguas, los idiomas deberían estar separados de la política, yo también lo creo, los idiomas deberían defenderse, y más la lengua vasca, que está en peligro de extinguirse, sin mirar a qué partido se pertenece. Este ha sido un ejemplo que nos demuestra que es imposible separar el idioma vasco de la política, los que han dicho que no quieren integrarse en la zona mixta han hecho un flaco favor a la recuperación y salvación de la lengua vasca en Navarra. La única forma de huir de la utilización partidista de estos temas lingüísticos es considerar a la lengua como algo de todos y no solo de una parte.

Sin duda lo que ha ocurrido en Aiegi, me ha entristecido, me ha parecido una muy mala noticia, más por la repercusión simbólica que por las consecuencias reales que conlleva, y me hace ser todavía un poco más pesimista en cuanto a la recuperación natural y sin traumas de la lengua vasca en Navarra. Se ha perdido la ocasión para haber respetado a los que ven la lengua vasca como algo propio de Navarra, sin imposiciones de ningún tipo, con una recuperación natural y normal. Pero por desgracia es preciso reconocer que muchos navarros el euskera lo ven como algo perjudicial y no propio. Seguiremos luchando por darle la vuelta

Gerardo Luzuriaga

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