14/09/2026
Toñín Ortigosa
Toñín Ortigosa Montoya. Despedimos con gran tristeza a uno de Nazar. Poco a poco vamos quedando menos nacidos en Nazar.
A Toñín como todos de su época les tocó escolarizarse con la maestra nacida en el pueblo, sin mucha vocación de maestra.
Toñín ha sido la generación anterior a los de nuestra edad, de ellos aprendimos absolutamente todo. En los pueblos una generación enseñaba a la siguiente.
Había una cuadrilla de mozos, que cuando cumplieron la edad se fueron todos a trabajar a la ciudad, pero no faltaban los fines de semana y los días señalados. José Mari Aranaz, José Mari Luzuriaga, Amadeo Zudaire, José Miguel Fernandez, Aurelio Ibarrola, Juanito Fernández, Andrés Zudaire, y su gran amigo Juan Antonio Luzuriaga. Todos se fueron del pueblo, pero nunca faltaban en.los días importantes.
Toñín marcharía cuando tenía unos 18 años. Como la mayoría, para entonces ya habían conocido los días de siega con hoz, guadaña y con las primeras atadoras. Conocían los días de siembra con la capaceta al hombro, los días de la molienda, los días de la labranza delante de los bueyes. Está generación fue la ultima que conoció el campo tal como era. Toñin conoció los días de la vendimia, cuando seubía la uva con los carros llenos de camportas para hacer el vino en los lagos de cada casa.
Pero no todo era trabajar, recuerdo a estos jóvenes en los días de fiesta. No había tantos días de fiesta como ahora y las fiestas se tomaban con más ilusión. En las fiestas del pueblo, los mozos iban de casa por casa tomando copas. Bailando en la plaza.
Siempre recordaré esta cuadrilla, jóvenes alegres y sanos, que tuvieron que salir del pueblo, dejando los padres y lo que conocían, pero que volvían a su pueblo siempre que podian.
Recuerdo a Toñín cazador de palomas. También recuerdo que ha vivido en tres casas de
Nazar. La de su abuela y sus padres. La del herrero. Y la última. La suya. La que construyó con sus propias manos. Un artista. Fue capaz de hacerse su propia casa. Despacio, sin prisa. Una cocina vasca, un salón, un patio... Una casa en condiciones. Un artista. Hora tras hora, día tras día, mes tras mes. Sin meter ruido. Toñín ha sido así, un hombre sencillo, humilde, pero delicado, detallista y trabajador, sobre todo trabajador.
Durante años tuvo abejas, bien cuidadas. Su miel era especial.
La salud no le ha acompañado. Ahí no ha tenido suerte. Desde tiempo ha sufrido las consecuencias de una salud endeble. Años de diálisis, el transplante tampoco fue satisfactorio... Pero ha llevado la enfermedad con alegría y paciencia.
Su muerte nos ha pillado de sorpresa, aunque sabíamos que su salud estaba al límite.
Toñín, un hombre pacífico, equilibrado, amigo de los nazarenos, sin una palabra equivocada. Padre de familia, siempre con los nietos alrededor.
Nazar es su pueblo, aquí tenía sus abejeras, su huerto, su casa. A la que ha acudido hasta los últimos días. Poco a poco fue cambiando sus costumbres. Fue dejando las abejas, la huerta, la caza... Pero siempre volvió al pueblo... La fiesta de Loreto, alrededor de la hoguera... Aunque fuese a pasar el día seguía viniendo, aunque no se quedase a dormir, a sentarse unas horas en su precioso patio, construido por el.mismo.
Animo a toda la familia. Especialmente a Nati.
Para la que desde ahora en adelante el pueblo ya no será lo mismo.
Toñín Ortigosa Montoya. Despedimos con gran tristeza a uno de Nazar. Poco a poco vamos quedando menos nacidos en Nazar.
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