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10/08/2012

Cambios en Nafarroa (III)

Cómo no estar de acuerdo con el comentario de Iñaxio, sin memoria, sin recuerdos, padecer un alzheimer severo es perder el contacto con la realidad.

En este tercer capítulo sigo desgranando muy por encima lo ocurrido en la sociedad navarra durante el siglo XIX (guerras carlistas) y el siglo XX (guerra civil), que según mi particular visión han tenido mucho que ver en el devenir de la sociedad navarra de la ribera y de la zona media.

Acerquémonos un poco más a  nuestros días. Siglo XIX. Navarra, y especialmente las zonas rurales fue predominantemente carlista. Si tuviese que describir a los carlistas en pocas palabras lo haría así: tradicionalistas, defensores de las viejas costumbres, de los fueros, de la tradición católica, defensores del viejo orden, y defensores del euskera. Frente a ellos surgieron los liberales defensores de ciertas reformas, partidaria de una sociedad más burguesa y moderna.

No es fácil entender como los carlistas defensores del euskera y del fuero han evolucionado hacia un navarrismo español, para integrarse y sentirse cómodos en una España común, dentro del proyecto español. Hasta llegar a lo que ellos denominan una Navarra foral y española. La Guerra Civil tuvo una importancia vital en esta evolución. Los terratenientes, aristócratas y la Iglesia se unieron desde un principio con los insurgentes. Dan un golpe de estado e inician la guerra civil.

Los peones sin tierras, los jornaleros, labradores con muy pocas tierras del a zona media, y especialmente de la ribera defienden la República, el gobierno establecido. Pero en general la población navarra, y sobre todo en la ribera están de acuerdo con los franquistas. Durante la guerra y especialmente en los años de postguerra la persecución, los asesinatos de estas familias de peones, de jornaleros marcó a estos pueblos ribereños. Las ideas de izquierda son perseguidas, los que se declararon republicanos y no fueron apresados o fusilados, o huyen o no les queda más remedio que someterse al nuevo régimen. El miedo, el temor se instaura en los pueblos hasta tal punto que ni hablar de ello se les podía pasar por la cabeza, si se quiere seguir en el pueblo es preciso cambiar de ideologia. La autocensura y el autocontrol funciona a las mil maravillas. Los más izquierdosos se convierten en los más franquistas. No les queda otro remedio si quieren subsistir y sacar a las familias adelante. Muchas son la viudas que tienen que sacar adelante a familias con hijos pequeños. Aunque se hayan perdido padres, hermanos, maridos en las cunetas,  asesinados por los propios vecinos del pueblo, con el consentimiento del cura, el secretario y el alcalde, es preciso no levantar la voz, y mucho menos la cabeza.

Estos pueblos de la zona media, y especialmente de la ribera sufrieron una gran represión.  

Los pueblos de la zona media presentan un gran éxodo en la postguerra. Pierden una gran parte de la población. Muchas familias venden lo poco que tenían en el pueblo y se trasladan a las zonas industriales. Con lo que estos pueblos experimentan un gran cambio. Las familias que salen de los pueblos son las que menos propiedades tienen, con lo que se quedan las familias que más tierras tenían, que por tradición eran conservadoras, lo cual no quiere decir que las familias que optaron por la emigración fuesen obligatoriamente de ideología progresista.

Tras la muerte de Francisco Franco, en los años de la transición, Navarra vivió unos años de un gran movimiento social y político. Especialmente en las ciudades, se dieron abundantes y concurridas manifestaciones, existió un movimiento social a favor del cambio político. Navarra se veía a si misma como una comunidad diferente al resto de España. También el partido socialista defendía públicamente la identidad vasca (con ikurriñas, en pancartas y manifestaciones por la autodeterminación) y era partidario de una comunidad vasca única junto con Euskadi. Tal era la proporción de fuerzas políticas a favor de la unidad, que tanto desde el estado, como las fuerzas conservadoras navarras evitaron por todos los medios que se llevase a cabo el referendum, ya que el pueblo estaba a favor del cambio y hacía ostentación pública de su vasquismo.

Por orden de Madrid se constituyó una comunidad uniprovincial, la Comunidad Foral de Navarra. No fue posible preguntar a la población, el partido socialista navarro se separó del partido socialista de Euskadi. Y una vez más el vasquismo tuvo que contentarse con la resistencia pasiva.

Gerardo Luzuriaga

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