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10/10/2005

Nuestros mayores / Gure zaharrak

Todos hemos conocido a personas que tienen un don especial para contar el pasado. Qué tienen una habilidad innata para darnos a conocer las anécdotas, los hechos que han ocurrido en nuestros pueblos. Por norma general son personas mayores, que tienen una gran experiencia, que han vivido hechos que ya no se repiten.

En nuestros pueblos hemos conocido a muchos viejos y viejas, que nos han transmitido lo acontecido a sus abuelos, a la generación de sus padres y a ellos mismos, con una facilidad y un interés que ha hecho que todavía se recuerden entre los que hoy vivimos en estos pueblos.

En cada pueblo, en cada uno de nuestros pueblos podríamos  citar nombres y más nombres. Unos que nos han contado historias de caza, otros que nos han hecho recordar las temporadas fabricando carbón en los montes, otros que nos han contado lo que ocurría en las épocas de la siega. No han sido menos los que han recogido todo lo referente al sexo, y los curas. Qué historias.

Cada día nos quedan menos, poco a poco se nos van yendo. Quisiera agradecer a todos estos trovadores, a todos estos oradores sin igual, hombres de vocabulario sencillo, pero directo. Algún día será el momento de hacer un recuento de todos estos hombres y mujeres.

Katagorria

 

 

09/10/2005

Uribe

Fin del  II capítulo.

16 Segunda carta a mi amigo Mauricio Uribe
 
Hola Uribe
 
Parece que fue ayer cuando regresé, pero ya llevo un año y medio por estas tierras. Ayer me di  una vuelta por Otiñano, el pueblo en el que llevó acabo sus andanzas el brujo de Bargota. El que según dice la leyenda convirtió al cura de Otiñano en un peñasco puntiagudo con forma de obispo, los leñadores todavía dicen que lo ven vagando entre los peñascos en los días fríos y nubosos de invierno.
 
Amigo Uribe los tiempos han cambiado, en estos pueblos que hace unos años no se conocían más que los brabanes, las layas y las hachas hoy no se ven más que tractores y cosechadoras. Los cerdos sueltos, las gallinas y los pollos picoteando de un lado para otro han pasado a la historia. No  quedan más que dos caballos y alguna vaca que otra para leche. Todas las semanas me doy un paseo hasta Mirafuentes, normalmente aprovecho para mantener largas conversaciones con el secretario del pueblo, Pablo Antoñana. Hace dos semanas te envié su última novela. Espero que sea de tu gusto, a mí me ha traído muy buenos recuerdos.
 
Volviendo de nuevo a mi pueblo, sólo una familia sigue trillando a la vieja usanza, y sólo cuando siembran habas en un terreno que no puede entrar la maquinaria. Es todo un acontecimiento presenciar como limpian la era, como la allanan, segando la hierba, rellenando los huecos, quitando los pequeños montículos con los azadones, para pasar al final la escoba, dejando la era más limpia que la patena. Sólo es un día y no todos los años; pero no te puedes imaginar la ilusión que me ha hecho ver extender la parva, ver las caballerías dar vueltas y vueltas con los niños del pueblo montados en el trillo.
 
No creo que les salga muy rentable en los tiempos que estamos, sembrar y segar a mano, sacar los haces al hombro hasta el camino, trillar; tampoco creo que esta familia siga haciendo todo lo anterior por devoción, ya sabes que en el campo manda el dinero.
 
Camarada Mauricio,  aunque los primeros días parece que todo es nuevo,  que hemos venido a otra tierra, en definitiva no ha cambiado nada. Siguen vivas las costumbres de siempre.

07/10/2005

Un jueves cualquiera en Estella/Lizarra

Hace frío. ¡eh!
¡Que va! Hoy no hace para tanto.
Más vale. Le contesto,  mientras me coloco bien la bufanda.
Ya llevamos cinco minutos oyendo el ruido del motor de La Estellesa, pero no aparece.
Entramos a empujones en busca de calor. Imposible. Por las ranuras se cuela el aire frío. Llevamos una hora pasada de viaje para hacer los escasos 25 kilómetros. Este trasto tiene parada obligatoria en todos los pueblos, aunque no haya nadie esperando el conductor hace la parada reglamentaria. En Murieta suben alrededor de 10 viajeros. Por fin llegamos al destino.
 
¿Vamos a almorzar al Cachetas? Me comentó Florencio nada más llegar a Estella. Almorzamos unos callos acompañados de una botella de vino tinto de Mañeru.
 
-Yo pago. Se echó la mano al bolsillo y sacó una cartera vieja atada con una goma. La abrió y dejó a la vista un fardo de billetes.
No, pago yo.
Ni pensarlo, pago yo. Y no se hable más.
¿Hoy no tomamos copa o qué?
Claro que sí.
Saca una copa de Cadenas. ¿Tú que quieres?
Una copa de Terry.
Saca una copa de cadenas, otra de terry y un faria.  Le digo al dueño del bar, y cobra todo.
No. No. Estamos en Estella y pago yo, dijo medio enfadado Florencio. Lo hago yo.
Bueno a medias y no se hable más.
 
De allí nos dirigimos a Casa Miquelez, pido dos cajas de cartuchos de la marca “El halcón” y “Trust” y una piedra de afilar la guadaña. Después fuimos a la tienda de ropa Armañanzas a comprar dos camisas de cuadros y dos boinas Elósegui.
 
Sin darnos cuenta se nos han hecho las 12 del mediodía,  Estella parece un enjambre. Cada dos pasos que damos saludan amigablemente a Florencio.
Buenos días Florencio.
¿Qué tal pareja?
Hola nazarenos.
Buenos días. Hoy también os habéis animado a venir. ¿eh?
¿Qué pareja, no queréis saber nada con los pobres?
¿Qué tal la cosecha por la Ribera?
¿Desde cuándo somos de la Ribera? Le comento sorprendido a Florencio. Ya sabes, que para los de la Montaña, los de Estella para abajo somos de la Ribera.
 
 
¿Tanto tiempo sin vernos, Florencio? ¿Qué tal cosecha tenéis por La Berrueza?
¿A cuánto paga la robada? ¿Cuántos kilos por robada estáis cogiendo este año? Comentan que esta cosecha es buena.  Nos siguen preguntando sin esperar la respuesta. Me dio la impresión de tratarse de un diálogo entre sordos.
Florencio para todos tenía respuesta.
No,  no, este año no ha sido buena cosecha, al final se ha quedado corta.
No ha producido ni la mitad de lo que se esperaba.
El sol de los últimos días le ha apurado, las espigas no han granado como se esperaba.
De paja bien, pero el grano se ha quedado pequeño.
De nuevo me han sorprendido las respuestas de Florencio, pues en el pueblo decían que este año había sido una buena cosecha.
- Le he comentado al oído ¿Pero en el pueblo no comentáis que ha sido una buena cosecha?.
Sí, pero...
 
No esperaba encontrarme con semejante ambiente. Un verdadero enjambre. Florencio en su salsa. Tanto que la cojera del pueblo no se le notaba para nada.  Parecía el marqués de Cábrega. Si todos los que le saludan supiesen que no tiene ni cinco robadas de tierra, si supiesen que sus propiedades no llegaban a las dimensiones de un campo de fútbol. Estaba abstraído en estos pensamientos cuando nos ha convidado a un chiquito Antonio de El Busto, por él hemos sabido que en la zona de Los Arcos se habían plantado grandes terrenos de viña nueva.
 
Hacia tiempo que no comía tan bien. Menestra, y cochinillo asado.  Un poco caro ya nos ha salido, ha tenido que decir Florencio.
¿Qué te apetece una partida al mus o un partido de pelota?
Pelota, al mus ya jugaremos en el pueblo.
No creas, no es lo mismo, las partidas de los jueves son especiales.
Con el puro en la boca he entrado en el trinquete.
¿Qué hora es?
Las tres y media.
Ahora comenzará el partido. Vamos.
Ya estaban calentando los cuatro pelotaris. Uno de ellos moreno, de pelo rizado, Chichán.
El partido está por comenzar, Chichán contra los otros tres de Abárzuza. He aprovechado que Florencio se ha quedado en el servicio para jugarme mil duros a favor de Chichán.
Saca Chichán, ha salido la chapa roja. El primer tanto inacabable, más de 60 pelotazos. Chichán a la defensiva, ha levantado seis o siete pelotas que parecían inalcanzables.
6-0. El partido no puede ser más peloteado. Los tantos largos, pero al final todos caen del lado de los de Abárzuza.
Joder que mala suerte, me digo para mí.
12-1. Falta de saque. Más vale. Chichán parece derrotado. Sin fuerza. No es su día. Parece que la mano derecha la tiene tocada. No puede pasar ni una pelota del cuadro seis.
15-4. Florencio, ya he perdido mil duros. Al pelotari de Estella lo veo resignado. Acabado.
¿Has apostado o qué?
Sí.
No te preocupes todavía no has perdido. He visto muchos partidos de Chichán. No te puedes fiar, ¿Quién te dice que no está perdiendo aposta? Otros partidos mucho más comprometidos que éste le he visto darle la vuelta. Es conocido en todo Navarra, que los familiares y amigos de Chichán no se atreven a apostar cuando juega él, ya que no es la primera vez que los ha usado para manejar las apuestas. Muy pocos saben cuando sale a ganar o a perder.
17-4. Dos tantos más a favor del trío. El último tanto muy bien trabajado. Chichán ha tenido el trío a su antojo, de adelante atrás, del choco al ancho. Dos o tres veces se han estorbado entre ellos. Se les ve sudados, cansados, mientras Chichán ahora parece fresco, como si fuesen los primeros tantos. Pero al final cometye un nuevo fallo estrepitoso. Un nuevo fallo. Y van quince por lo menos.
18-4. Se acabó. Adiós a los mil duros. Si todos los trinquetes son especiales, el de Estella es más. Sin fraile, sin tejadillo. En el frontis, sin embargo, hay dos pequeñas ventanas con una red de alambre. Si se acierta a dar en ellas el tanto es seguro, ya que la pelota se queda muerta.
Chichán ha entrado en el partido. La mayoría de los pelotazos los está poniendo en los cuadros traseros. Ha conseguido seis tantos seguidos.
19-10. Es la primera pelota que pega en la red de la ventana. Eso es suerte. Cuando parecía que el partido daba la vuelta...
20-10. Los contrarios saltan como si hubiesen ganado el partido.  Chichán consigue el saque de un fallo garrafal del delantero más joven de Abarzuza.
20-16. Chichán saca tres saques cortos, encima de la chapa, cruzados, imposibles de restar. El partido se ha animado. Todavía parece que está vivo.
21-16. Me jugaría el cuello que este tanto también lo ha perdido porque ha querido. Se oyen los primeros pitos.  Gritos. Florencio y yo nerviosos, y no solo por los mil duros, sino por el ambiente, el griterío. El único que parecía tranquilo en todo el frontón era Chichán. Comenzó a hacer diabluras, cortadas encima de la chapa, ganchos de izquierda al ancho.
21-21. Conseguido con un saque malvado, imposible de levantar.
21-22. Se acabó. Chichán campeón. Una dejada en el ancho. La mayoría de los espectadores la hemos visto mala, claramente ha pegado en la raya, en la parte de fuera además, también a Florencio y a mí nos ha parecido mala, como a la mayoría del público, pero el juez se ha quedado impasible.
Aunque no ha llegado al escándalo, los gritos de tongo, tongo se oyen en la plaza de San Juan y hasta en la de Santiago.
 
Ostegunerokoa
Herenegunetik erabakita geneukan bezala goizeko 8etan  La Estellesa autobusa  hartzeko prest gaude geltokian. Goizeko haizearen hotza hezurretaraino sartzen zaigu.
- Hotz egiten du.
- Ez . Ezta urrik ere. Gaur ez du gehiegi egiten.
- Eskerrak, irten zait, bufanda lepoan helduz.
Estellesa autobusa agertu baino lehen motorren zarata entzun genuen. Ez zen harritzekoa. Zaharra baitzen.  Garai batean Mueseko Eskolastikoren autobus zaharraren zarata berriro entzutea iruditu zait.
 
Presaka eta bultzaka sartu gara beroren bila. Alfer-alferrik, bazter guztietatik sartu baizaio haizea traste zahar honi. Hogeita bost kilometo eskasak egiteko ordubete pasauta irauten ohi du, herri guzti-guztietan gelditzen da, asko jota bi edo hiru bidaiari igo eta aurrera jarraitzeko. Murietan, hamarren lagun igo dira. Geltokia karreteran erdi-erdian egonda, zeharo arriskutsua izanda amen batean bidaiariak igo eta aurrera.
Lizarrara heldu bezain laster Katxetas tabernan tripakiak hamaiketarako eskatu dugu.
                - Nik egingo dut.
                - Inondik ere ez.
                - Tira, tira. Ezta pentsatu ere. Nik egingo dut
                Eskua poltsikotik larruzko kartera lodikote zaharra goma batez inguraturik ateratzen ez duenean! Bilete fardo bat agerian uzten.
                - Florentzio, nik egingo dut. Konbidatu nahi zaitut. Gainera zergatik ez dugu edaten kopatxo eta puro bana.
- Ez dut  erretzen.
- Atera bi kopatxo. Zuk zer gura duzu?
                - Pattarra.
                - Atera kate anis eta terry kopa bat. Eta kobrau dena. Mesedez.
                - Bai, ondo dago, terry.    
- Ez, eta ez, Lizarran gaude. Nik egingo dut.
                - Beno, bion artean egingo dugu. Erdibana eta kito.
                Azkenean, lotsatuak gelditu ginen zerbitzaria, Florentzio eta hirurok.
 
                Hamarretakoa bukatu bezain pronto etxetik ekarritako mandatuak ahaztu baino lehen egitera joan gara. Mikelezen etxean anaiarentzat “halkon extra”, eta “trust” kartutxo kutxa bi,  sega zorrotzeko harria, arropa berria herrian erabiltzeko modukoa, oihal lodiko alkondarak, kuadrudunak, prakak urdinak,  artilezko galtzerdiak, eta Tolosako bi Elosegi etxeko txapelak erosi ditut Armañanzasen dendan.
               
Hamabietatik aurrera giro aparta zegoen, bi pauso eman eta agurrak baino gehiago ez ditugu jasotzen.
- Kaixo Florentzio.
- Zer moduz bikote.
- Zer moduz nazartarra
- Egunon, gaur ere animatu zarete, eh!
- Zer bikote, pobreekin ez duzue ezer jakin nahi?
- Zer moduz uzta erribera aldean?
- Erribera?
                 - Esaten diot Florentziori, harrituta. Noiztik gu erriberakoak?
                - Badakizu, montañakoentzat, Lizarraga portutik behera erribera da.  
 
- Kontxo,  Florentzio, uzta jaso duzue?
- Zenbat kilo ematen ditu aurten? Luzatzen digute ibiltariek itaunak erantzunen zain gelditu gabe. Mutuen solasaldien parekoak izago balira bezala.
Besteek entzuten gelditu ez arren denontzat zeuzkan erantzun egokiak.   
- Aurtengo uzta eskasa izan da, ematen zuen baino askoz gutxiago, azkenaldi honetako eguzkiak agortu baitu.
- Gariak ez du burutu espero genuen bezala. 
- Lastoz ondo samar baina aleak ahitu ditu.
- Harriturik gelditu naiz Florentzioren erantzunarekin, ahopeka esan diot baina herrian ez duzue esaten egunduko uzta izan dela?
- Bai, baina...
 
Hau giro hau. Florentzio ere bere saltsan, harik eta Lizarrako kaleetan zehar herrian baino ibilera askoz dotoreago zeraman arte.
Herrikidea harro Lizarrako kaleetan barrena, jaun eta jabe. Jauntxoen pare. Bost robada baino gehiago ez daukala jakingo balute, bere lur jabetza futbol zelaia baino txikiagoa dela jakingo balute, pentsamendu honetan murgildurik  nenbilenean  El Bustoko Antoniok txikito bana edatera konbidatu gaitu. Txikito edan genuen bitartean Urantzia aldetik mahasti zabalkundea jakitun ginen.
Bapo eta merkea bazkaldu dugu. Menestra, arkume errea eta sagar erreak. Majo jarri dugu, herrikideari garesti samarra iruditu arren.           
 
- Musean edo pilota partida ikusiku?
- Aukeran pilota partida. Musean herrian egin dezakegu.
- Ez, ez da gauza bera, hemengo mus partidak aparta dira.
Erantzun gabe, kopa eta puro ahoan trinketeko bidea hartu dugu.
- Zer ordu da?
- Laurak laurden gutxi.
- Partida hasi beharrean egongo da. Goazen azkar.
 
San Juan plazatik kalezulo batean sartu, ate handi bat zeharkatuz, pasilo luze  eta estu batetik, zuzenean trinketera sartu naiz. Beroketan zeuden dagoeneko lau pilotariak, bata besteak baino beltzarana, ile kizkurtua, Txitxan deritzana. Lizarrako Txitxan Abartzutzako hirukoten baten kontrako partida hastear dago. Florentzio komunetik etorri zenerako mila duro Txitxanen alde aprobetxatu dut erronka egiteko.
0-0.
Txapa gorria irten da Txitxanek atera du. Lehendabiziko tantoa luzea bezain bukaezina, ehun eskukada pasata. Txitxan defentsan tanto osoan, baina bikain, bost edo sei izugarrizko pilotak jaso ditu.
6-0.
Partida piloteatua. Tanto luzeak. Partida ona eta interesgarria. Tantoak bukaezinak, tanto guztiak hirukoteen alde amaitzeko.
12-1.
Sakez falta. Hutsa galanta. Txitxanek etsita dirudi. Indarrik gabe. Eskuineko eskua minduta omen du. Seigarren kuadrotik pasatzeko gai ez omen du. Eskasean dabil azken tanto hauetan.
15-4.
- Mila duro galtzeko zorian nago. Etsita ikusten dut Lizarrako pilotaria.
- Erronka egin duzu, ala?
- Bai.      
- Noren alde?
- Txitxanen alde.
Ez, ez duzu oraindik galdu. Kontrakoa. Txitxan ustekabekoa da. Partida ugari ikusi ditut. Susmoa daukat ez ote duen galtzen propio. Erronka aldeko amorratua da. Partida ugari hau baino askoz zailago ikusi ditut buelta ematen. Jakina da Txitxanen familia eta lagun minak ere ez direla ausartzen erronka egiten bera jolasten duenean, behin baino gehiagotan erabili duelako posturak alde batera edo bestera eramateko. Oso gutxik dakite galtzera edo irabaztera noiz irteten den.
17-4.
Bi tanto gehiago Abartzutzako pilotarien alde. Azken tantoa ezin hobeto landuta, ezin politagoa. Hirukotea frontoian zehar, aurretik atzera, txokotik zabalera ibiltzen dira. Batzuetan hirurak batera pilota zitala jasotzera estropozoan traba egiten dute elkar. Izerditan patsetan, aitzitik Txitxan orain  fresko fresko. Partidako hasiera bailitzan. Baina azkenean, kale!
18-4.
Akabo. Agur mila duro.
Trinkete guztiak bereziak badira, Lizarrakoa bereziena da. Frailerik gabe, xilorik eta ezkerreko taularik gabekoa. Frontisean, berriz, bi leihatila alanbrezko sare batez estaliak. Leihatila hauetan jo ondoren tanto segurua da. Pilota hila gelditzen baita. Ezkerrezko hormaren erdian beste leiho handi bat dago. Atzeko horma bi metroko ingurukoa goian gradak irekiak daude.
Azken tanto galdu zuenetik Txitxan serio eta zentratua ikusten dut. Atzerako bazterrean pilotak jartzen. Errebote eta pilotak bote eman ondoren gradetan jartzen sei tanto jarraian lortu ditu.
18-10.
Arerioek suertez sarean bete betean jo dute.
19-10.
Akats barregarri bat dela medio sakea lortu du. Horiek sake horiek! Txapa gainean, motzak, biziak, ezkerreko horman ondo sartuak. Jasoezinak.
19-16.
Zelako partida! Azkarra, bizia, bortitza, zitala.
Hurrengo tantoa nahita galdu duela esango nuke. Lepoa egingo nuke.
20-16.
Ikusleak txistuka. Oihuka. Ni urduri, ez soilik jokatutako diruagatik, une horretan gutxienekoa ziren aurretik galdutzat emana baneuzkalako  mila duro. Giroa tirabiratsuagatik baizik. Florentzio gustura. Bat-batean luzatu zidan, Gabino gaur bi mila duro poltsikoan dauzkazu. Agerian dago. Txitxanek gaur ez du galduko. Baietz irabazi. Trinkete osoan normal eta lasai zegoen bakarra Lizarrako jokalaria ematen zuen.
 
Hori esan eta hori gertatu. Bihurrikeriak hasi zen egiten, mozketak txapa gain-ainean, ezkerreko gantxoak bazterrean utzita marra ondo-ondoan. Saltoka eta bizirik ibiltzen da kantxan, txapo azken tantoak.
20-21
Sake zital baten bidez lortua
20-22
Akabo partida. Txitxan irabazle. Dejada zabalean, inor ez da ailegatu lehenengo botean jasotzeko. Trinketeko ikusle  gehienek txarra ikusi dugu, baita Florentziok eta biok ere, eskuineko marra gainean botea ju duelako. Frontoian gauden orok epaileak salbu txartzat emango genukeen pelota da
Polemika handiko partida ez izan arren, eskanbila dezente sortu da, txistuka eta txalo txaparraden artean aldagelara  pozik joan da gure protagonista
Herrira bueltatzean eraman genuen eginbehar garrantzitsuena ahaztu zitzaigula egitea ohartu gara. Ehunaka landare porru erostea hain zuzen ere. Hurrengo ostegurnerako zerbait utzi behar genuen. Ezta!
 
Gerardo Luzuriaga

Viejos recuerdos

14. Uribe (Viejos recuerdos) 

Si queréis leer todos los folios seguidos -el hijo del carbonero- están en esta dirección: http://nazar1.blogspot.com

Estimado Uribe. Te envío gustoso estas letras para darte a conocer las primeras impresiones de nuestra tierra. Hace unos años, no tantos. Dejamos calles embarradas, charcos, pozos, huellas de pisadas de caballerías medio llenas de agua. Los niños y niñas, corriendo y gritando por callejuelas, sin importarles los hoyos, las piedras, la maleza, los troncos, las ramas. Los más pequeños entorcados, sin poder sacar las albarcas de los barrizales. El cielo surcado por bandas de palomas caseras, revoloteando por encima de los tejados. Caballos, yeguas, burros, yuntas con sus carros chirriando entre las casas de piedra irregular de color pardo-grisáceo. 
 
La primera impresión es que no ha cambiado nada. Que todo esta igual. Pero con el paso de los días me voy dando cuenta que no es así. Me he encontrado con las tierras de labranza sin ribazos, sin árboles. Las casas del pueblo han pasado de la piedra ocre a la blancura de la cal. Con la llegada de la parcelaria han acabado con la variedad de colores de los campos. Con el empleo de los herbicidas han desaparecido todo tipo de plantas vistosas y todo tipo de insectos y aves.
 
 
Por esta misma época, 40 mozos y unas 30 mozas residíamos en el municipio. Te contaré una anécdota que creo que no te la he contado nunca. Eran las fiestas pequeñas en honor a la Virgen de Loreto, en pleno invierno, diciembre, el baile lo pagábamos los mozos; el cura y el alcalde no estaban de acuerdo con el baile, no estaban de acuerdo con nada, claro;  por lo que hicieron todo lo posible por suspenderlo. Tangos, mazurcas, pasodobles. Pecado y escándalo en definitiva. El alguacil llegó con la orden de  suprimir el baile. Un vino, unos vinos... hasta que se personó el alcalde. Tensión, bronca. Mandó quitar la luz. Un cuarto de hora después la luz estaba conectada. Acude la Guardia Civil. Nos amotinamos. Baile, baile, baile, no se oía otra cosa por todo el pueblo. Ganamos la batalla. Eran otros tiempos.
 
Verano. Bullicio. Ir y venir de mulas, caballos, vacas y bueyes uncidos. Calor.  Pueblo de buen vino, olivos, almendros, cereal exquisito y buenos  garbanzos.  Cuadrillas de 15 personas en los tajos con los hoces gallegas bien afiladas. Trabajo de sol a sol. Todos en hilera intentando no quedarse atrás. Sudor y lágrimas. Trabajo inhumano.
 
Bueno, amigo Uribe, que te puedo contar a ti que no sepas, tú que te tuviste que ir de estos lugares a los 19 años, después de haber dado tus mejores años en los campos de labranza.
 
 
No te creas de raza le viene al galgo. Mira que documento he encontrado entre los papeles del ayuntamiento. Tiempos anteriores a la guerra civil, unos pocos años solamente,  el alcalde Jerónimo Yániz, pide la inmediata redacción del Estatuto Vasco-Navarro a la Diputación de Navarra. Nuestro pueblo, casi enclavado en la Ribera Navarra pidiendo la implantación del Estatuto Vasco-Navarro.
 
Estimado Mauricio, más o menos esto es lo que encontrarás a tu vuelta. Seguro que todavía recuerdas los campos de cultivo en otoño marrón-ocre-negruzco de sus termones recién labrados; el color verde de  primavera;  con la llegada del verano, en el mes de mayo, nos seguimos deleitando con una amalgama de colores vibrantes verde de los cereales, rojo de los ababoles, morado de las malvas; para convertirse con la llegada del agostado verano en una alfombra amarilla, presagio de la tan esperada cosecha.
 
El lenguaje también es peculiar. Pero eso será tema de la siguiente carta. Si no te parece mal. Camarada Uribe.
 
Nazar es el  pueblo más alto de todo del valle de la Berrueza, y uno de los más altos de toda Navarra, a 746 metros. No como el tuyo que a pesar de encontrarse por encima de Pamplona está ubicado en una llanura. Hace una semana estuve en tu pueblo. Todos te recuerdan. Pero eso también ya te lo contaré en otro momento. Me ha encantado tu pueblo, verdaderamente tengo que reconocer tu humildad.
 
También el frío y las nieves hacen su aparición por aquí. Como bien lo recordarás. No sé si es la edad pero la humedad cada vez se me hace más  dura. Espero poder hacer de cicerón cuando vengas por estos lares. Lo que te he contado tantas veces, no es nada con la realidad. El juego de pelota, navarro, de una sola pared, las  encinas que bordean el campo de fútbol, troncos huecos, ramas rejuvenecidas, solemnes, dignas de ver.
 
Hoy  lugar apropiado para encontrar el sosiego, la tranquilidad, el silencio, la calma; lugar sin igual  para pasear entre encinas, robles, hayas, bojes, sabinas, ginebros, tejos junto a fuentes altas; montes antaño poblados de carboneros y pastores. Hoy remanso de soledad.
Gerardo Luzuriaga

04/10/2005

El pueblo

Idéntica impresión he sentido al saludar a Felipe y Florencio... al visitar los lugares recorridos en la niñez y especialmente al reencontrarme con los sitios que había compartido con Francisca en los años jóvenes.

¡Qué alegría, encontrar todo tal como lo dejé, tal como lo imaginé durante estos últimos años desde la distancia! Los caminos, los pedruscos, los árboles, las fuentes, los setales. ¡Todo igual!

Florencio. Estás igual.

Si así parece, pero no. Las piernas no me siguen, los pulmones no tienen fuelle. Te acuerdas del viejo matacas, pues así estoy yo.

Tú si que te conservas, bien. Tienes la figura de un cura. ¡Cabrón! Las manos blancas, la piel tersa, el pelo bien cuidado y recortado.

No creas, todos tenemos lo nuestro. De todas maneras no nos podemos quejar. La cabeza, por lo menos, nos funciona de primera.

¡Mira el otro!

Algo tendremos que tener bien. ¿No? Refunfuñó Florencio.

Éste si que es el mismo Florencio de siempre, pensé para mí.

El que no se consuela es porqué no quiere. Siguió refunfuñando.

¿Te apetece un trago de agua?

Vale. Vamos.

¿Qué ha pasado con la vieja fuente?

La tiraron el año pasado. ¿No te gusta o qué?

¿Gustarme, pero es que hay alguien que le pueda gustar?

El Ayuntamiento se ha gastado un dineral.

¿El ayuntamiento dices? Habrá sido dinero del pueblo ¿No?

¡Qué chapuza! ¿Pero si esto se parece más a un depósito de agua?

Junto a la fuente, sentado estaba Benito. Nos quedamos en silencio el uno al frente del otro, serios, nos miramos fijamente a los ojos. Se echó a llorar, bajó la cabeza y se dio la media vuelta, sin decir palabra se alejó.

Físicamente no había cambiado mucho, alto, delgado, elegante. Pero, sin embargo, me ha parecido que tenía la mirada perdida. Mirada de tristeza, diría yo. Sin duda, no es el Benito que conocí.

De hace dos años aquí Benito no anda bien de la cabeza, me ha comentado Florencio, sin preguntarle nada.

La primera sorpresa me llegó al día siguiente. A las 9 de la mañana llegó Don Javier, el cura de Sorlada, en un coche nuevo y reluciente, ni entró en la iglesia sacó el hisopo y en menos de diez minutos esparció el agua bendita de San Gregorio a los cuatro puntos cardinales.

Las campanas de la iglesia se habían quedado mudas. Tan solo daban las horas. Ya no se tocaba al Angelus, a oraciones, a nublado... El grupo de los hombres nos habíamos quedado en las paletejas, delante de la iglesia, comentando el cambio de vida experimentado en el pueblo cuando el reloj de la torre marcó las 10 tac, tac, tac, tac... Benito comenzó a gritar ¡están tocando a muerto! ¡Están tocando a muerto! Nervioso iba de un lugar para otro.
¿Un cigarro?
Se acercó al instante Benito.
Trae, trae.
Consumió la mitad del cigarro en cuatro caladas.
Mejor harías en dejar de fumar. Me dijo Florencio de malas maneras.
¿Cuántas veces te he dicho que he dejado de fumar?
A ti tampoco te hace nada bien, y no digamos a este energúmeno.
Perdona, perdona. Se me había olvidado que habías dejado de fumar. Un día de estos dejaré yo también de fumar.
Benito para entonces ya tenía la colilla del cigarro medio apagada en el labio derecho. Ver en esta situación a Benito me ha impresionado

Gerardo Luzuriaga