15/09/2006
El jabón
Producto casero, hecho en casa. No recuerdo muy bien como se hacía; pero creo recordar que se recogía la grasa animal y con ella se elaboraba el único jabón que se conocía. Un tzozo grande de color blanquecino que se iba cortando en tzozos más pequeños.. Recuerdo muy bien el lugar en que se guardaba, debajo de la fregadera.
Jabón que especialmente, por no decir exclusivamente se usaba para lavar la ropa. No recuerdo que se emplease para el aseo personal, ni tampoco para la limpieza de platos y cubiertos. . No hace mucho leí en no sé qué pueblo, de no sé qué provincia castellana, creo que se trataba de un pueblo de León, que el maestro antes de comenzar la escuela llevaba a todos los alumnos a lavarse con jabón al río.
Creo que en nuestro pueblo, por lo que se refiere a la limpieza no difería mucho. Recuerdo el peinado que nos hacía nuestra madre. Todos los días salíamos de casa bien repeinados y bien mojado el pelo con agua; pero no recuerdo para nada la presencia del jabón. Aunque si que tengo bien grabado su tacto, su textura suave y resbaladiza, y la espuma que las mujeres sacaban en el pozo al realizar la colada.
Hoy, sin embargo se hace imposible citar todas las marcas de jabones, geles que hay en el mercado, cada una con su olor peculiar y elaborados con los productos más insospechados. Todavía recuerdo la primera vez que me lavé con un gel, ni una pastilla de jaboncillo, ni una pastilla de jabón chimbo o lagarto, si no con un gel de un bote verde alargado. Sentí una sensación extraña, agradable, su aroma me encanto.
Pasados ya unos cuantos años, hoy sin embargo, el único jabón que es capaz de sorprenderme es un trozo de jabón casero, y no sólo por los recuerdos que me traen de la juventud, si no especialmente por sus cualidades.
Suave, resbaladizo... ¿No estará el futuro en los productos naturales?
joarkide
17:05 | Permalink | Comentarios (1)
14/09/2006
Bakardadea - Soledad
Bakardadea
Hace unos siglos desapareció el euskera de nuestro valle
Hace unos años desaparecio el euskera de algunos valles del norte.
El principio del fin comienza.
La relación con los hijos es en castellano.
Poco a poco los de tu edad van desapareciendo, cada vez son menos los que conocen la lengua, hasta que llega un día en que eres el único que la conoces, el último...
Soledad, tristeza.
Sin posibilidad de poder hablar en tu lengua.
Así desaparece una lengua, primero en la familia, luego en el pueblo, luego en el valle, luego en la merindad.
Con tu muerte desaparece la lengua del pueblo, del valle, de la comarca...
Adios, adios para siempre, adios.
Orain dela mende batzuk
Berrotza haranean gertatutakoa
orain dela urte batzuk
Nafarroako beste haran batzuetan izandakoa
tristea da.
Herritar gehienen galdu baitute
Gurasoek mintzatzen ziren hezkuntza.
Seme-alabekin ere ezin mintzo euskaraz.
Jakin ez zutelako.
Bere belaunaldikoak pizkanaka
Hiltzen joaten direlako.
Bakardadea.
Jatorrizko hizkuntzan inorekin mintzo ezin.
Mingarria, bakartasuna.
Hizkuntza baten azken mintzaidea.
Familian, herrian, haranean, eskualdean… hizkuntza desagertzen ikustea
Zurekin batera hizkuntza bat hiltzea.
Agur, betiko, agur.
Ebaristo Lakalle Etxeberria
21:54 | Permalink | Comentarios (2)
13/09/2006
!Uf-Uf¡
Las declaraciones del nuevo candidato del Partido Socialista Navarro a la presidencia del Gobierno Foral han sido clarividentes. Me prometí no escribir más sobre el plebiscito que se debía de haber realizado entre los navarros. Ya que mi planteamiento ha quedado claro en los varios escritos anteriores; pero no me he podido resistir a comentar brevemente lo declarado por Fernando Puras. Según el candidato del PSN El Amejoramiento del Fuero no se sometió a referendum en Navarra –como se hizo en el resto de España, en todas todas las provincias españolas, en todos todos los pueblos españoles- porque los navarros no éramos lo suficientemente maduros. Así que los navarros no pudimos decidir en libertad porque en 1982 no éramos lo suficientemente maduros, juiciosos, sensatos... ¿Pero quiénes son estos para decidir sobre la madurez de los navarros? Cada día veo más claro que a los navarros se nos impidió en 1982 decidir el futuro de Navarra. Se impidió votar el Amejoramiento del Fuero por la posibilidad tan grande que existía de que los navarros y navarras hubiesemos decidido otro camino. Los años han pasado, pero en las hemerotecas, en las bibliotecas se conservan las declaraciones, las posiciones... y se puede comprobar como nos hicieron comulgar con ruedas de molino y como tampoco ahora, con el paso de los años, son capaces de dar una explicación convincente del actuar tan en desacuerdo con las normas básicas de cualquier democracia. ¿Quién no es capaz de moldear, de llevar el agua a su molino, de llevar la sardina a su parrilla en 28 años? Aunque el cuerpo me pide seguir tecleando... Gerardo Luzuriaga
19:37 | Permalink | Comentarios (0)
09/09/2006
De “cayucos” y gitanos en la Berrueza.
¡Dramático!, para todos. Y van casi 20.000 inmigrantes en lo que va de año, llegados en los cayucos, en esas travesías a ninguna parte que nos traen al mundo rico a gente que no tenía futuro en sus países y que tampoco lo tendrán aquí. Dicen que llega sólo la tercera parte, el resto se queda en el camino. Si alguno tiene una receta que funcione para resolver esto que lo diga ¡ya!
Así, una de las noticias de este verano, los inmigrantes de los cayucos, me ha traído el recuerdo de otra inmigración distinta que ocurría en los pueblos de nuestra Berrueza y de la posguerra, la de los gitanos viajando con sus carros tirados por burros de blanco pelaje. He recogido recuerdos y nombres con el ánimo de refrescar la memoria de aquella gente que periódicamente visitaba nuestros pueblos ofreciendo servicios y arañando caridades y todo aquello que se dejase rascar, los gitanos, un modo de vida nómada que contrastaba con el nuestro y que ha desaparecido.
La saga familiar más recordada se remonta a la generación de la Blasa y el Zocas. Este último ofrecía sus servicios de restañador. Cuentan que probaba los calderos reparados con una “prueba del algodón” muy personal, se meaba en ellos como control de calidad de sus soldaduras.
La vida nómada de “nuestros gitanos” englobaba a los pueblos de la Berrueza, Torralba, San Vicente, Santa Cruz, valle Lana, Acedo para volver a empezar la vuelta. Es posible que los que visitaban Mendaza, no lo hicieran en Nazar o en el fondo del valle. Todo depende de los buenos recuerdos dejados la última vez. Sería bueno conocer la ruta seguida.
Una hija de la Blasa heredó el circuito migratorio, la Petra, casada con un payo de Zúñiga y madre de una familia larga, interminable. Siempre se le veía en estado de buena esperanza y a los comentarios provocadores de las mujeres del pueblo siempre solía despistar con un: -“Pues tengo 12 hijos, dos más y uno que voy a comprar”, o –“Pos yo no hecho na, debe ser de la última vez que algo se quedó”.
Recuerdo que en Mendaza solían recalar un par de días en distintos lugares, el calvario, el lavadero, los álamos del camino de subida la pueblo, en la cantera. Aún me dura el “congojo” de pasar por el camino delante de ellos. Durante el día iban por las casas ofreciendo sus mercancías de artesanía, cestos, cunachos, etc..., y pidiendo limosna, oportunidad ésta para que la gente pusiera a prueba sus virtudes cristianas.
Uno de los recuerdos más vivos de ese descubrimiento de niñez de los gitanos es el olor. Y no es que, por aquel entonces, la higiene de los payos fuese un ejemplo, en el mejor de los casos se pasaba con la ducha semanal antes de ir a misa los domingos, sin embargo, nuestros gitanos destilaban un aura de aroma que los identificaba a distancia. Ante los requerimientos de las mujeres del pueblo por la cuestión de la limpieza personal la Petra intentaba conciliar con ellas y les reconocía: -“ Que ya les digo, peinadibus, lavadisus la cara, que como subáis asins de güarras a casa de la Puri sus va a despachar”.
Otra familia gitana de visitantes con sus carromatos fue la del “Moreno y la Morena”, de los que se guardan buenos recuerdos en Mendaza debido a la defensa que hicieron de un natural del pueblo (“el Chino”) delante de otros gitanos con no muy buenas intenciones. La Morena contaba la historia de aquel cura al que le intentaba confesar los pecados de los dos, de ella y su marido, y que el cura no quería darle la absolución: -“Pero no ves que eso no puede ser, cada uno los suyos”, mientras que ella insistía:-“Quién mejor que yo puede conocerlos”.
Entre los hijos de la Petra hay que recordar a -la Carmen- que acabó con la vida nómada instalándose de manera estable en Legaria, donde sus hijos parecen haberse integrado en la vida convencional. Seguro que sus bisnietos, los hijos de los tataranietos de la gran Blasa, pasan horas delante de la tele viendo el TRIKITRAKA TRIKITRON de los payasos de la ETB. Así se escribe la historia.
José Luis Paternáin Suberviola
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07/09/2006
Olvidados
No conocí a mi tío Pedro, y si no hubiese sido por una esquela en cartón duro que se guardaba con los papeles importantes de la casa, es fácil que tampoco hubiese conocido nada de su vida.
Pocas muy pocas veces se consultaban los papeles que se guardaban en una especie de cartera de cuero negro. Era mi padre el encargado de hacerlo, hombre de campo, rudo, poco acostumbrado a andar con papeles y escrituras. Se repetían siempre las mismas acciones, mandaba a mi madre traerle aquella especie de bolso negro con cerradura dorada, se sentaba en una silla e iba sacando lo que contenía la cartera, despacio, uno por uno. Se detenía en casi todos, conforme los desechaba los iba dejando en el mismo orden que estaban en un montón. Entre aquellos papeles desde pequeño siempre me había llamado la atención un cartón cada vez más amarillento, por fin un día se la pedí para leerla, la leí con detenimiento. Se trataba de una esquela de un hermano de mi madre.
Mi madre no es de muchas palabras, le pregunté por su hermano, lo que me dijo en aquella ocasión me lo ha repetido tantas veces como ha salido la conversación. Según mi madre, mi tio fue un mozo apuesto e inteligente. “Las guerras no traen nada bueno” dice que comentaba antes de ir al frente. Una vez en el frente, en el bando de los Nacionales, le alcanzó una bala en la cabeza, estuvo inconsciente y sin ser identificado vagó por varios hospitales. Se recuperó milagrosamente, volvió al pueblo, se casó, entró en la guardia civil y unos años después murió repentinamente, seguramente a consecuencia de la bala incrustada en el cerebro.
Ni a los abuelos, ni a los padres, ni a los tíos oí otros comentarios sobre el tío Pedro. Hasta hace muy pocos años no había visto ninguna fotografía en que apareciese el tío. Si no hubiese sido por la esquela ni estos escasos detalles me hubiesen llegado. Eso sí, la esquela, especialmente para mi madre supone seguir manteniendo vivo el recuerdo de su hermano, es el único recuerdo, el único detalle que ha perdurado en nuestra casa de aquel tío elegante e inteligente.
Todo lo ocurrido durante la guerra civil se ha mantenido en secreto, mi familia no ha sido especial, mi pueblo no ha sido especial; pero la realidad es que cada familia ha mantenido su secreto, el pueblo ha olvidado todo lo ocurrido durante aquellos años turbulentos. Los secretos de cada familia han quedado en las fotografías, en la mayoría de las casas guardadas en las mesillas de los padres.
Intenté en vano que mi padre -hombre dado a contar historias, buen narrador- me desvelase los secretos del resto de las familias. No conseguí más que alguan referencias a las historias de contrabando, como se veían obligados a guardar la cosecha de garbanzos en la gavillera para que no fuese confiscada, o alguna que otra historia de maquis. Pero nada de nada, de lo que ocurrió en el pueblo, nada de nada de lo que ocurrió en el resto de las familias.
Con el paso de los años me di cuenta cual fue la causa del silencio de mi padre y del resto de los vecinos. La decepcón, el miedo y especialmente el terror se apoderó de muchas familias que habían puesto su esperanza y algo más en las ideas republicanas. Y la sensación de haber perdido más que ganado se apoderó de las familias que se inclinaron por el bando nacional. Todos se sintieron decepcionados y en cierto modo perjudicados.
Los secretos familiares de la guerra, de estos años no han querido ser recordados, no han querido ser desvelados. Han quedado en una esquela, a lo sumo en una fotografía que se ha guardado con mucho cariño junto a los papeles importantes.
Olvidados de todas las ideologias, (izquierdas, derechas) de todas las clases sociales (ricos y pobres). Olvidados aquellos que murieron defendiendo las ideas revolucionarias, aquellos que murieron en el bando nacional, aquellos que huyeron...
Gerardo Luzuriaga
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